Capitulo# 02
(LOS ULTIMOS DIAS EN MI
TIERRA)
M
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Me levante como todos los días, era un día domingo
muy soleado, eso significaba que saldríamos de campo.
me dolía la cabeza por el día que había
pasado ayer, y pensé que un baño me caería muy bien, al abrir la puerta me
encontré con un hombre negro, alto sosteniendo un fusil, que me miraba con
dureza. El hombre me siguió hasta la puerta del baño, y se quedó allí, era
asqueroso que me vigilaran asta e mi propia casa.
Después del baño me empecé a sentir mucho mejor y
baje a desayunar, mi padre leía el diario y mi madre cocinaba el
desayuno.
—buenos días—salude con un tono de voz aburrido.
—hola chiquita—me dijo mi padre mientras me abrasaba y me besaba
la frente –como amaneciste preciosa—
—mejor—le conteste sentándome en la mesa al lado de él.
Desayune y avise que tenía que ir a la biblioteca.
—pero hoy es domingo—pretexto mi madre.
— volveré antes del almuerzo—le conteste cogiendo mi morral y
dando un pequeño portazo.
Afuera se encontraba el otro hombre que al verme se adelantó unos
pasos, el otro hombre seguía tras de mí. Por fin luego de caminar cinco cuadras
divise la cafetería en la que nos reuníamos mis amigas y yo, al entrar encontré
mis dos mejores amigas, Tivy y Sara, escogimos una mesa aparte. Al sentarme
note como los dos hombres que tenía atrás, se sentaban a cada lado mío,
quitando a Sara de su puesto, las dos me miraron sorprendidas pero no dijeron
nada pues sabían la situación de mis padres y pensaron que eran para protegerme
de lo que me pudiera pasar ., luego de tomar algo salimos para la
biblioteca, y nos fuimos todas juntas charlando.
Al llegar los guardias de seguridad de la biblioteca, no dejaron entrar
a mis dos guardaespaldas, pues tenían armas así que tuvieron que quedasen
afuera. Una vez adentro pude desahogarme con mis amigas y pude contarles
todo lo que había pasado, les conté de las deudas de mis padres, del modo
de pago y que yo tenía que irme a trabajar a Europa por seis años y medio para
poder pagar.
Tivy me miro con tristeza y a punto de llorar me pregunto:
—Amber
donde trabajaras, y como-
-no
lo sé, creo que en casas de familias, asiendo obras de teatro, vendiendo
mercancías y me dijeron algo de explotación sexual, no sé lo que signifique
supongo que tendré que besar a uno que otro europeo — Dije
tratando de sonar contenta pero todo esfuerzo fue inútil pues mi voz sonaba
quebradiza.
Mire a mis amigas y estaban pálidas, Sara se tapaba la cara para
no llorar y dijo en un susurro : —te vas a prostituir
— la mire desconcertada
mente pues nunca en mi vida había escuchado esa palabra y en medio
de mi ignorancia solo baje la cabeza y serré los ojos fuertemente . Sara me
puso una mano en el hombro y a punto de las lagrimas me dijo: — tu no lo arias verdad— yo
conteste aun con los ojos cerrados.
—lo ciento es mi deber, no puedo dejar que maten a mi
padre— suspire y conteste :
—el
trato esta echo… no hay vuelta atrás., esos hombres de afuera están para
asegurar de que se cumpla la parte del trato—.
Todas mis amigas se pusieron a llorar y yo me puse a consolarlas,
tratando de ser fuerte. ( era el colmo teniendo en cuenta que yo
era la que me iba a trabajar 6 años no ellas, yo debería estar destrozada
llorando , estaba que las golpeaba a todas dos pero me contuve ellas
necesitaban mi apoyo., no esperen era yo la que necesitaba su apoyo yo era la
que me iba no ellas).
Poco después mis dos amigas se fueron a sus casas y
seguidamente entro Keila la
tercera y última de mis amigas, la mire muy seria y le dije en tono
amenazador :
—si
lloras tu también juro que te mato— Keila me sonrió y
contesto poniendo un dulce entre mis dedos
—no te preocupes soy fuerte y soy capaz de tragarme las
lagrimas— sonreí al recordar la vez en
que murió su padre lo destrozada que estaba, y que yo estuve allí para secar
sus lagrimas.
—perdón
por llegar tarde, donde están todas—Keila se sentó al
frente de mí y me miro .
—se
marcharon a sus casas—
—¿pero
por qué? — no sabía que decirle, era mi mejor amiga y seguramente le destrozaría el corazón.
—Keila
, que me dirías si te dijera que me voy a vivir a Europa por más de seis años—Keila rió y
me contesto. —te
diría que dejes de soñar tanto —
—me
tengo que ir a vivir a Europa , para pagar la deuda con mi padre— Keila
me miro sin articular palabra, y yo continúe.
—unos
hombres me darán trabajo en Europa por seis años y medio a cambio de darles la
plata que mis padres necesitan para pagar la deuda… —
—¿cuándo
te vas? —
—el
próximo domingo— respondí al borde del llanto, Keila me abrazo y juntas
lloramos.
Al volver a casa me quede profundamente dormida, pues tanto agotamiento
me hiso tener un muy buen sueño.
A la mañana siguiente desperté, pero no me quise levantar, me sentía
enferma y con ganas de seguir durmiendo hasta tarde.
No fui al colegio. qué sentido tenía ir si no volvería al menos por seis
años, así que desidia quedarme en casa a esperar a que llegara aquel temido
día, en el que dejaría mi hogar.
En esta última semana visite a todos mis familiares para
despedirme, para nadie era un secreto de que tendría que irme a “estudiar
a al extranjero“ fue lo que mi padre invento para no tener problemas con
nadie.
la verdad no quiero contar nada sobre mis últimos momentos con mis
abuelos y tíos ya que es uno de los recuerdos más triste, duro y doloroso que
tengo.
Un día antes de irme, para Europa estaba en casa de mis primas y me
encontraba en la ventana de la casa eran las tres de la mañana y no podía
dormir, por lo tanto miraba la luna que estaba al punto de concluir su ciclo,
de repente empecé a escuchar una voz que me hablaba.
—Amber…
que te pasa, estás loca, escápate no tienes que ir a Europa. Escápate, no vayas
a Europa — la voz provenía de mi cabeza, sonreí y empecé a
empacar en el morral del colegio lo necesario, Salí sigilosamente de la
casa y note que uno de los hombres roncaba y el otro estaba
en el baño, me aleje de la casa hasta llegar a la carretera principal.
—que
egoísta eres Amber— me dije a mi misma —siempre
pensando en ti misma, nunca vas a cambiar— me
senté en una piedra y empecé a llorar arrepentida, si me escapaba podrían
matar a mis padres, y eso nunca me lo iba a perdonar, tenía que ser fuerte, y
valiente solo eran seis años y medio, solo seis años y luego podría volver. Me
levante y empecé a caminar de vuelta a casa de mis primas.
—no… no solo son seis años y medio, eso es mucho tiempo tengo
catorce años próximos a los quince, yo vendría a volver a los veinte años, eso
es mucho tiempo, pero tengo que ser fuerte, tengo que soportarlo….—al llegar a casa mis guardaespaldas se sorprendieron
mucho al verme fuera.
—que
haces afuera — me grito el primero— no
deberías estar durmiendo— me grito el
segundo, yo agache la cabeza y conteste.
—solo
quería dar una vuelta, antes de irme… ya me voy a dormir— me entre a la casa y me acosté bajo de cobijas para
poder dormir aunque fuera un poco. Poco a poco el día fue aclareciendo y yo no
pude dormir nada.
Ya por la tarde nos encontrábamos en casa preparando todas mis
pertenencias para el viaje, pero mis guardaespaldas nos dijeron que no podía
llevar nada, que allá me darían todo lo necesario.
Aquella noche tampoco pude dormir bien, me sentía cansada y muy triste
no había querido comer y extrañaba a mis amigas, quería verlas aunque
fuera por última vez .
Me levante sigilosamente y salí al patio donde uno de los
hombres me miro.
—quiero
caminar por el parque por última vez— el hombre sonrió y me siguió…… el
día empezó a aclarecer rápidamente y al llegar al parque vi una
silueta sentada bajo de un árbol que reconocí rápidamente, era Keila , me
acerque a ella me saludo con un tono de voz muy triste.
—hola
Amber, sabía que vendrías— keila sabia que siempre que me encontraba muy
triste iba al parquecito, un pequeño prado con jardín y con muchos
árboles y un lago grande.
—que haces aquí tan temprano — me
pregunto Keila a lo que yo respondí.
—no
podía dormir, así que quise venir a despedirme , de nuestro lugar— no pude
soportar las ganas de desahogarme y me
abalance sobre ella, y llore desesperada mente Keila me abraso
fuertemente y trato de contenerse en vano ya que dos hermosas lagrimas
resbalaron por su cara. Yo sonreí entre el llanto, nunca antes había
visto llorara a Keila (bueno solo cuando murió su padre) ella era muy
fuerte pero hoy estaba totalmente destrozada, mi guardaespaldas se retiro para
poder dejarnos solas.
—dile
a las chicas que las quiero con todo el alma, que aunque no me pueda
despedir de ellas un pedazo de mi alma se quedara con ellas y siempre las
recordare, diles también que no me olviden y que perdón por no despedirme de
ellas pero no lo soportaría, di a mis compañeras de clase que las llevare
siempre en mi corazón y que por favor no me extrañen, dile a la profesora
Juliana que es la mejor y que nunca la olvidare ….—no fui capaz de
seguir ablando las lagrimas y la voz eran de puro dolor, me sentía
destrozada y una inmensa tristeza, invadía mi corazón, si mi corazón
hubiese estallado en ese preciso momento toda la tristeza hubiese llenado
al mundo entero.
—Por
favor Keila llévame a casa no me siento
bien— ................
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